“Nunca llegamos a otros sino otrándonos”. Pessoa, El libro del desasosiego

Escribimos por distintas razones. Para no olvidar lo que se nos ha ocurrido de pronto. Para dejar constancia de un pensamiento, un sentimiento, una situación. Para que nuestras palabras puedan llegar a otros lugares, para que puedan ser leídas cuando no estemos. Las organizamos en cartas, libros… y en las escuelas se encargan de enseñarnos a leer. Todo está bien organizado, pero hay un error: nos dicen que ya sabemos leer cuando sólo sabemos reconocer letras y palabras, pronunciarlas y soltarlas al aire. Escribimos para llegar a otros, y por ello leer ha de consistir en entregar eficazmente esas palabras a un otro: alguien diferente, desconocido y, por ello, peligroso, pero con el que tal vez podamos potenciar nuestras vidas.

La palabra vinculada es fruto de una investigación de años de la Escuela de Lectura de Madrid. La han comprobado personas de diferentes culturas, con distinta formación académica, con lenguas muy variadas, niños, jóvenes, adultos, personas que viven en cárceles y otras que dan conferencias… Los niños la llaman “palabras de chocolate fundido”, porque se adaptan a quienes van dirigidas, igual que el chocolate al bizcocho. Quienes usan la palabra vinculada lo hacen sin imponerse, sin colonizar las palabras ni con ellas, sin deshacerse de ellas, siguiendo cómo las recibe ese otro, cómo las reciben ellos mismos. Usamos la palabra vinculada cuando tenemos una criatura en nuestros brazos, o un amor, o a alguien que se nos está muriendo. Son palabras más humanas, porque crean cercanía, vínculo, porque no pueden vivir sino con precisión, porque nacen de los silencios, de la mirada que respira. Van unidas a la delicadeza y, sin embargo, no renuncian a la enjundia. Todas las personas saben cuándo estamos usando con ellas la palabra vinculada, y cuándo no, igual que sabemos cuándo nos abrazan de verdad. Las desean, porque están vivas y son vitales, pero las temen porque exigen reconocer errores y comprometerse. Pero no son palabras de otro mundo. Aprender a usarlas no requiere una técnica especial, sino un cambio de actitud. Y nos plantean un dilema: elegir entre convertir nuestras palabras en vinculadas o limitarnos a soltarlas, diseminarlas, irresponsablemente.

La palabra vinculada sirve para el encuentro de los seres humanos, y no es otro el reto de todas las culturas a lo largo de todas las épocas. Es serena, sosegada, y no gusta de las catarsis, sino de la relación libre e intensa, crítica, esa que dura mientras haya sensibilidad y no aparezca la intención de colonizar (por algo la rechaza el poder). Esto implica no ir con ideas preconcebidas, sino asumir la duda y que nuestro caminar sea rizomático, que en cualquier momento pueda cambiar de sentido. Porque el texto vinculado se puede alterar y nosotras, las personas que lo usamos, alterarnos con él.

Todas las palabras son vinculadas. Es la forma de entregarlas lo que crea el vínculo. Para conseguirlo, hay que mirar y respirar a la persona o personas a quien las dirigimos, a las palabras que vamos a decir o leer algo, y al hecho mismo de salir del silencio y emprender la entrega de una palabra en un momento y lugar concretos. Aprendamos a usar la palabra vinculada. Vínculo no es atadura. Es encuentro con otras maneras de mirar la vida.

Anuncios

Acerca de Antonio Rodríguez Menéndez

Estudié Sociología y Magisterio. Soy actor, director de teatro, dramaturgo y profesor de escritura creativa, entre otras cosas. En 2003 fundé el Proyecto Fahrenheit 451 (las personas libro) y la Escuela de Lectura de Madrid, de la que deriva La voz a ti debida, todos ellos proyectos para el fomento de la lectura y la defensa de los libros.
Esta entrada fue publicada en Lectura, Palabra vinculada y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a “Nunca llegamos a otros sino otrándonos”. Pessoa, El libro del desasosiego

  1. Pingback: Proyecto Fahrenheit 451 (las personas libro) |

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s